Por qué tu empresa necesita un Sistema de Diseño

Por qué tu empresa necesita un Sistema de Diseño

Cuando arrancas tu aventura como emprendedor(e), es difícil que ciertas cosas no queden en el tintero, sobre todo tras el bombardeo inicial de información al que nos vemos sometidos.

Desarrollar una idea, su plan de negocios, la estrategia de crecimiento y más, son cosas que no hacemos todos los días, y se entienden las dificultades que puede tener la ejecución de esto, pero algo que me ha llamado la atención desde mucho antes que mis tiempos en Futurebrand, es que para los emprendedores, el diseño muchas veces es como una fachada. Una varita mágica que hace que lo que sea que hagas o digas, gracias a sus efectos “ahora sea lindo”, y atraiga a las personas.

Cuando era más joven, y probablemente más radical en mi relación con el diseño, sentía que esto era una ofensa, pero ahora me dan ganas de hacerle nanai a la gente que piensa así.

Esto, porque el problema, es que si dentro de todas las interrogantes que surgen al momento de crear tu empresa o negocio, no suena, existe, ni aparece la palabra diseño, amig@, estamos frente a un problema, pués detrás de ese puñado de pequeñas malas decisiones, se esconde una amiga indeseada. La llamada deuda de diseño, o deuda técnica, y tú no quieres arrastrar esta clase de deuda contigo por el resto de tus días.

Es difícil pensar en diseño, pero no pensar en ello, es desastroso.
— Ralph Caplan

Una deuda que cuesta millones

La llamada deuda técnica o deuda de diseño, es un eufemismo que inventó el legendario informático Ward Cunningham en el año 92, y hace referencia al coste que tiene para una empresa u organización, hacer mal las cosas, aunque en su caso en el mundo del software.

De todas las decisiones que deben tomarse al momento de desarrollar un proyecto, la deuda técnica comienza cuando comenzamos a salir del paso para avanzar, pero sin cuestionarnos si nuestra decisión es la correcta de cara al futuro. Dicho de otro modo, es cuando la improvisación empieza a hacer de las suyas.

Se trata de una deuda peligrosa, porque sus costes muchas veces aparecen en momentos críticos de nuestra empresa, como cuando buscamos escalar o peor aún, justo cuando estamos frente a demostraciones con inversionistas o clientes relevantes.

Hay deudas técnicas que pareciese que nunca terminan de pagarse, porque no se ven de manera evidente y pueden patearse infinitamente, aunque con frecuencia son estas las que convierten a nuestra empresa en un pozo sin fondo que nunca despega por culpa de nuestras negligencias pasadas.

Es importante entender este concepto como algo que nuestra empresa puede arrastrar en diferentes aristas, no solo las que involucran al software o diseño.

Hay hay empresas que nunca terminan de ordenar sus procesos contables, otras que nunca logran articular de manera eficiente sus equipos de trabajo, haciendo que siempre recaigan todas las responsabilidades sobre unos pocos integrantes del equipo, o deudas más light y arreglables como una simple consolidación de las contraseñas de los servicios que se usan.

Con todo esto, mi intención no es asustarles para empujar el desarrollo de MVPS costosos o complejos, sino más bien explicarles que es importante arrancar nuestras ideas tomando las decisiones correctas, porque son las decisiones que tomaría una persona que sabe, un experto.

Ahora, teniendo eso claro, vuelvo a mi idea principal, y guarda relación con cómo somos capaces de establecer un protocolo de diseño, que a través de una arquitectura modular, nos ayude como marca iterar y mejorar de manera consistente a lo largo del tiempo, y así es como surge la palabra mágica: sistema de diseño.

Todo está diseñado. Pero pocas cosas están bien diseñadas.
— Brian Reed

Un sistema para dominarlos a todos

“¿Sistema de diseño? ¿Y porqué no solo mi imagen de marca?…con su papelería, una tarjetita, una presentación de ventas con el loguito y listo. Ah! y la aplicación obvio, porque mi empresa debe tener una para que la gente se meta y diga “oh mira que bkn ”, porque hay que estar a la vanguardia de la era de los smartphone. ¡Ah!, pero todo eso debe llevarte a un sitio web, que explique bien lo que hacemos con iconos, obvio, a la gente le gustan los iconos y las redes sociales. ¡Claro! No nos podemos olvidar de eso. ¿ Y qué subo al Instagram?. ¡Ya sé! una foto de mi tienda, de mi producto, los iconos porque son bonitos, ¿Entenderá la gente que el ícono es para darle like?”.

¿Te diste cuenta que cada frase de ese monólogo está involucrado el diseño? Y no es un o dos cosas, son varias y cada una no puede manifestarse o existir sin la otra.

Ahora vamos por parte. ¿Qué es un sistema de diseño?.

“Un sistema de diseño es una colección de componentes reutilizables, guiados por estándares claros, que se pueden ensamblar para construir cualquier número de aplicaciones”.

De acuerdo al Design Better Handbook, el sistema de diseño está enfocado a permitir que las empresas y sus equipos de trabajo construyan mejores productos más rápido, haciendo que el diseño sea reutilizable y sea posible escalar, llevado a mejor eficiencia de trabajo y crecimiento de tu negocio.

Una maravilla es el design system de AUDI.

Una maravilla es el design system de AUDI.

Ok, pero estamos hablando de un tema que se ha enfocado y desarrollado dentro de la industria del software, pero ¿Qué pasa si mi empresa no se encuentra dentro de esta industria?

En RE*AL creamos una forma de trabajo que nos ayuda a crear un sistema de diseño simple pero efectivo que evoluciona y crece con el tiempo según las necesidades de tu marca. A través de su puesta en marcha en proyectos más pequeños –como contraparte de los gigaaaantes proyectos de diseño que solíamos desarrollar antes de estar aquí– hemos visto que cualquier empresa dedicada a la innovación, sea grande o pequeña, necesita un sistema de diseño pues inherentemente podrás aprovechar las ventajas que eso conlleva para reducir al mínimo tu deuda técnica.

Estas son las ventajas que hemos visto.

Consistencia a toda prueba

Un sistema de diseño compartido entre los diferentes departamentos, permite llevar a un plano visual, todos los atributos que damos a nuestra marca.

Esta ternura es la primera iteración de trabajo que nos permitió generar el design system de RE-AL.

Esta ternura es la primera iteración de trabajo que nos permitió generar el design system de RE-AL.

Si en nuestra empresa todo es sobre “apertura” –por ejemplo– llevamos ese paradigma o concepto no solo a botones o componentes, también incluso a cómo funciona el merch de nuestra marca.

Créeme que harás sentir mucho más especial a una persona si el patrón que hay en el lanyard de tu merchandising pareciese dialogar como por arte de magia con los botones de la aplicación o los asientos de tu tienda. Esa clase de consistencia visual no suele tenerse en países como Chile porque no tenemos cultura de diseño, pero créeme que si te adelantas a tod@s con una decisión de este tipo, tu marca se sentirá un 1% más real que antes.

Escalas vertiginosamente rápido

Sin un lenguaje de diseño común, nuestra experiencia de marca comienza a fragmentarse y eso desencadena una bola de nieve que afecta a todos los campos de nuestro producto. Aparecen problemas que nos vuelven improductivos y se relentizan los procesos de trabajo.

Por el contrario. Un sistema de estas características, permite que cada iteración de diseño, pueda llevarse con facilidad a otras manifestaciones de nuestra marca y mejor aún, disminuir los costos que tienen estas iteraciones ya que cualquier decisión buena, automáticamente se lleva a todos los componentes donde sea un aporte.

Ahoras dinero

Probablemente la razón más importante para invertir en un sistema de diseño es que ahorras dinero.

Esto, porque sin él, el proceso de diseñar mockups y escribir código puede volverse caótico por culpa de cambios en la lógica y el surgimiento de nuevos requerimientos de manera descontrolada.

Un buen sistema de diseño no solo plantea colores, formas o tipografías, también exige el planteamiento de cierta lógica en cómo opera la información, en cómo influye el movimiento o los cambios de contextos, haciendo que todo lo que hacemos obedezca con fidelidad a un marco de trabajo que ayudará a los usuarios a sentir que siempre están frente a nosotros, pues cada una de sus interacciones les hace respirar quienes somos.

Al ordenar de esta forma nuestro marco de trabajo, cualquier nueva iteración toma menos tiempo, y por ende cuesta menos dinero.

Te ayuda a ser más real

Perdón por ser tan repetitivos, pero creo que tras todas las lecturas pragmáticas que tiene la utilización de un sistema de diseño, la que más nos gusta a nosotros, es que nos ayuda a ser más reales, pues a través de ellos puedes añadir niveles de consistencia impensables para tu marca.

Usualmente los sistemas de diseño se centran en el planteamiento de interfaces y lienzos, pero la verdad es que hoy en día un sistema de diseño puede tener utilidades mucho más profundas.

A través de Irrumpe, hemos descubierto que es posible incluso llevar códigos de la cultura de una empresa a un lenguaje visual, a detalles, a movimiento. Esa nueva lectura respecto al cómo nos planteamos como marca es genial porque hace que cada pixel de lo que eres, sea, respire y transmita siempre lo mismo, algo clave cuando entiendes la importancia de que real es todo.


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