Qué es una marca RE*AL

Qué es una marca RE*AL

“No quiero que me compres, quiero que me vivas”


El paso del tiempo se ha encargado de hacer que en todo ámbito imaginable, cada vez sea más difusa la línea que separa aquello que es real y genuino, de lo que es ilusorio, falso o incluso falaz

Desde el punto de vista del marketing, igual como gira una gacela al escapar de un guepardo, hay marcas que están cambiando radicalmente de dirección, buscando sobrevivir a toda costa.

Los últimos 20 años de la humanidad han marcado una era sin precedentes para todes, y esto no tiene luces de cambiar.

Globalización, inmediatez y estandarización de promesas comunicacionales vacías, han construido los cimientos del –de aquí en adelante– cementerio de marcas. Y es que muchos de aquellos de los que se atreven a navegar en las tormentosas aguas del emprendimiento, han olvidado que construir una marca sólida y atemporal necesita de constancia, dedicación y originalidad, entre muchas otras cosas. No entenderlo es asegurar nuestro espacio en el brand cemetery.

Encontrar una fórmula, un producto o un mensaje comunicacional que funcione y replicarlo, se convirtió en una práctica habitual, pues siempre resulta más sencillo tomar el trabajo de alguien y “mejorarlo” que crear algo radicalmente nuevo. Copiar y replicar es una buena estrategia para generar cash flow a corto plazo.

Por nombrar un ejemplo, en el 2017 Balenciaga rompió el mercado de las zapatillas con su modelo Triple S, zapatillas de 800 euros que pusieron de moda la estética chunky (O zapatillas “feas”). No pasaron ni dos semanas y ya podíamos encontrar 5 marcas ofreciendo exactamente el mismo modelo, con un aparente éxito inicial. 

Balenciaga Triple S

Balenciaga Triple S

Algunos dirán que no pasa nada. Que seguir este camino no es el fin del mundo y quizás tienen razón. No es el fin del mundo, pero las malas noticias es que en realidad esto es ES EL FIN DE TU MARCA.


100Xciento re*al no faKe

Podemos ser encantadores por Tinder, pero a la hora de la verdad, ahí donde las papas queman, es otro el cuento. Y así también las marcas pueden ser encantadoras, todas.

Es fácil juntar un par de palabras y armar una frase bonita, mezclar unos cuantos colores y lograr un resultado atractivo, pero ¿Y luego qué? Tod@s podemos ser encantadores por un minuto si es que nos lo proponemos.

Estamos constantemente cambiando y remixeando la manera en que nos mostramos, pero ¿Qué es lo que mostramos realmente? ¿Nos mostramos realmente?

Nos hemos esmerado en crear nuevas plataformas y nuevos formatos para seguir diciendo lo mismo. Hablar no cuesta nada y es una parte fundamental para comunicar tu mensaje, pero las marcas que prevalecerán en un futuro, para nada muy lejano, no van a ser aquellas que hablen más o más bonito, sino aquellas que hagan.

Desde que arrancamos con RE*AL nuestros clientes siempre nos preguntan qué diablos es una marca real, y la respuesta es simple: una marca real es aquella que existe por un propósito, diseñó un sistema de experiencia para lograr dicho propósito, desarrolló una cultura potente capaz de soportar la experiencia deseada, aprendió a comunicar quien es y lo que hace, y por sobre todo, se obsesionó con ser fiel a sus principios.

Mejor aún, aquellas marcas que tengan un propósito más allá de los objetivos financieros y que vuelquen todas sus fuerzas en cumplir ese único propósito, serán marcas con valores relevantes para el consumidor del futuro y por tanto marcas 100 re*al-es no fake. Altamente respetadas y deseables por lo demás.

Paul Polman, Director Ejecutivo de Unilever para productos de comida y cuidado personal, explica en pocas palabras la relación que existe entre el propósito de una marca y el impacto que esta tendrá en el mercado.

“The best businesses understand their consumer intimately. They are real people with complex lives and concerns. That’s why the market for responsible, purpose-driven brands is growing so rapidly. There’s a massive return for companies on these social investments. We need to step up and deliver not in a half-hearted way or by simply paying lip service to the ‘green’ lobby but through genuinely purpose-driven brands that answer a real need”.
— The Power of Purpose, John O'Brien; Andrew Cave.

Como persona, como compañía, el primer paso siempre es encontrar un propósito, nuestra esencia, pero para ser reales no basta con solo saber cuál es el propósito, debemos impregnarnos de él, alinearlo con cada decisión, cada palabra, pensamiento y respiro que salga de nosotros.

Tal como pasa entre dos personas, una relación conlleva mucho más que solo caras bonitas, un deseo y un discurso predefinido. Toda relación importante llega a un determinado momento en que para seguir funcionando, para seguir expectantes el uno del otro, nuestro discurso debe plasmarse en la realidad, en el día a día, en las acciones más pequeñas e insignificantes, que resultan en conjunto en las memorias más grandes y poderosas. Y es justamente eso lo que implica ser una marca 100Xciento RE*AL no fake. Ya no vale ser un logo, ya no basta con tener un slogan inteligentemente atractivo, tampoco un puñado de captions divertidos para instagram. Hoy el éxito se ve reflejado en lograr que las personas vivan tu marca. Dejar de lado el signo $-$ y ser una experiencia más allá de lo tangible, es la llave que abre la puerta a la memorabilidad, al amor, a las emociones, y precisamente son las emociones, y solo las emociones, el principal motivador de las personas. 

Las emociones son y serán siempre lo más real que tenemos como seres humanos, porque no son aprendidas ni se puede elegir cuándo sentirlas, se sienten y ya. Simplemente son provocadas por algo, por otro, y estamos condenados a vivirlas genuinamente. Por eso, una marca real será 100Xciento RE*AL no fake, cuando deje de ser una marca de productos y se convierta en una marca de emociones y experiencias.

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Por qué “REAL es TODO”

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