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Las notificaciones de nuestra web no dejaban de hacerme sentir mal hace meses. 

“Francisco, tienes 8 borradores esperando, no olvides a tu audiencia” llega sagradamente el newsletter cada Lunes, y así hasta que finalmente se cumple casi un año desde que partí evadiendo mis deberes.

Ahora –viéndolo “desde afuera”– logro entender que la razón es el vórtice en que caímos en julio del año pasado y que nos dejó precisamente en este instante, mayo del 2020.

Todo partió el 11 de julio del año pasado, día de mi cumpleaños.

Me daría un poco de vergüenza publicar ese post ahora, porque se nota que estaba súper extasiado, pero dada la extensa cuarentena en que la hemos estado, quiero hacerme responsable de los apuntes que teníamos.

¿Qué significa eso? Que se vienen un montón de peladas de cable que teníamos reposando en borradores, y arrancaremos con un meta post acerca de otro borrador titulado “la generación dorada“. Ese post estaba pensado como una declaración de principios en mi Facebook (LOL) más una versión extendida en Real es Todo.


¿Es esta una oportunidad entre mil?

La generación de jóvenes actual (calificando como joven, a cualquier persona que se “quiera subir a ese carro”) tiene/la oportunidad de generar un quiebre en términos históricos, siendo algo así como “la generación” que logre el anhelado florecimiento social, cultural y económico que todos deseamos.

La razón de esto, era que el sistema neoliberal imperante, es tan decadente, que jugando sus propias reglas podíamos ver a través de sus puntos débiles, hackearlo y devorarlo por dentro para dar vida así a “algo nuevo”.

Para lograrlo, el primer paso fundamental eso sí, era reescribiendo lo que se entiende por “empresa“.

Decir que un vendedor de mote con huesillos terminó convertido en dueño del centro comercial donde partió su trabajo, es una historia que solo puedes ver en las historias de Disney, o alguna mala película americana, pero en Chile “es más posible que nunca”, siempre y cuando dicho negocio funcione en base a otros principios.

La razón fundamental para dar ese giro, es que el mundo se está desmoronando y si no trabajamos todos, duros, cotidianamente por convertirlo en un mejor lugar, somos peso muerto en esa caída libre.

(Tenemos que hacer otro post al respecto de lo anterior)

La esencia de qué es una empresa de esta “nueva generación”, debiésemos entenderlo como una agrupación de personas que trabajan y contribuyen para la construcción de un futuro mejor.

La esencia de qué es una empresa de esta “nueva generación”, debiésemos entenderlo como una agrupación de personas que trabajan y contribuyen para la construcción de un futuro mejor.

Si tu “empresa” no busca eso, bitch go home.


¿Y dónde está la oportundiad?

Para responder esa pregunta, debemos entender por qué las cosas no funcionan en Chile.

Es fácil convertirse en un pelmazo más que afirma que el sistema de destruye desde dentro, pero la verdad es que en este país tan corrompido por el neoliberalismo, se suma otro factor de peso para entregarnos una oportunidad: todas las instituciones, organizaciones y empresas en Chile funcionan pésimo.

No importa donde pongas tus ojos, siempre verás que detrás de cada “ente organizacional” hay una cultura interna pésima chorreada del estilo patrón de fundo que tienen muchos cuicos para hacer las cosas. El resultado, son agrupaciones humanas administradas por gente sin experiencia real, con títulos inflados gracias a su dinero, y la presencia constante de jefes con aires mesiánicos que confunden carácter y liderazgo con despotismo y falta de criterio.

Detrás de cada “debe estar para mañana“, hay un ingeniero comercial que no entiende cómo se hacen correctamente las cosas.

El resultado son empresas caóticas, que pierden constantemente recursos en proyectos muertos, con nula capacidad para retener talento, o peor aún, con equipos internos que en lugar de colaborar, son capaces de hacerse zancadillas entre ellos para adquirir quién sabe qué diablos.

Los “consumidores” o clientes de dichas empresas, a su vez se ven ultrajados constantemente, porque no se les entrega lo que pagan, nuestra legislación tampoco les defiende, entonces surge la frustración, más caos y esa sensación constante de que te están cagando.

(Que suerte que Octubre nos dio la razón en eso)

En este Mall llamado Chile, tenemos la oportunidad como generación de dejar la zorra creando empresas 2.0, que funcionen bajo una filosofía completamente distinta. 


The rise of marcas reales

Si un contexto lleno de gente inoperante, usamos la cabezota para integrar el factor tecnología en el ADN de lo que hacemos), se puede crear el próximo retail que se coma a los vejetes que tenemos ahora, esos mismos que hacen la rotería de crear filas virtuales porque no saben manejar una simple nube elástica.

Aquí es donde debemos marcar un paréntesis, pues hablar de tecnología, no es necesariamente hablar de apps, smartphones y computadores como nos han hecho creer hasta ahora.

Desarrollar tecnología, es fundamentalmente pensardescubrir y diseñar nuevas formas de resolver los problemas, y para hacer eso, si bien necesitas invertir, el requisito más grande en es desarrollar la capacidad de observar, reflexionar para así pensar efectivamente en nuevas formas de hacer las cosas.

Es así entonces como una nueva forma de ver y hacer las cosas nos puede permitir como generación recuperar el control económico y político que tenemos perdido hoy en día.

Generar empresas de alto impacto positivo, y real, nos permite sembrar y cosechar una cadena de valor superior para un país hundido en un paupérrimo debate sobre qué es la igualdad o dónde empiezan las libertades personales.

Con tecnología, podemos crear una administradora de fondos de verdad que aniquile a los estafadores. Con tecnología podemos reinventar la forma en la que entregamos educación relevante y de calidad en todas partes del país, podemos innovar en cómo nos alimentamos, en cómo nos planteamos turísticamente y un larguísimo etcétera.

La oportunidad que tenemos de hackear esta matrix neoliberal, es entonces creando una nueva generación de empresas y organizaciones que mediante un ADN 100% tecnológico y digitalizado, el valor generado sea exponencial.


Soñar es fácil

Hoy en día puedes instalarte en una esquina a vender sopaipillas, pero si reimaginas la fórmula de tus sopaipillas e inventas tu propia mostaza con no se qué y no sé cuanto, tarde o temprano tendrás un carrito que llamará más la atención, y probablemente venda más, y probablemente crezca mucho y si te esfuerzas termine creciendo hasta convertirse en un ícono cultural que da trabajo bacán a todas las tías que hacen sopaipas con el corazón.

El razón de por qué eso nunca pasa, es porque nos enseñan todo alrevés desde niños.

La gracia que tiene la tecnología, es que aparte es el mejor “amigo de los flojos que queremos todo gratis“. 

Con tecnología puedes generar ahorros de tiempo exponenciales, y eso te ayuda a tener que trabajar menos, y/o producir más. 

Si no quieres vivir para trabajar, puedes producir lo que necesitas en menos tiempo, o por otro lado, si escoges producir más, y te agrupas con muchas personas que quieran producir más, probablemente terminen construyendo una de las “empresas” que necesitamos que reescriban la historia de Chile.

La gran pregunta es entonces qué diablos estamos esperando para que eso pase.


Listo, eso era el grueso del post reinterpretado en versión 2.0.

Nunca lo publicamos porque igual me incomodaba el tono en el que estaba redactado y nunca lograba dar con las palabras exactas al revisarlo para no sonar cursi. Lo que acabo e publicar es una reinterpretación de toodo ese popurrí de ideas.

Así pasaron los días hasta que de pronto estábamos convirtiéndonos en los dueños de REAL, al otro día teníamos que mudarnos de casa y oficina, al otro Chile estaba despertando y al otro estábamos frente a una pandemia que tiene al mundo entero paralizado.

Así es como llegamos de julio 2019 a abril 2020 en un segundo.

Sobre esa base de ideas, surgen ahora ciertos datos y reflexiones que creo importantes en vista de los nuevos antecedentes.


Tendremos Tenemos que jubilar mucha gente

Esto no va sobre ser un millenial gerontofóbico. Es sobre salud, calidad de vida y sobre resolver los problemas de fondo.

La crisis sanitaria ha demostrado el valor crítico que tiene la tecnología hoy en día, e incluso más, le da un sentido de urgencia a la necesidad de “jubilar” a la generación anterior. 

Me gustaría estar equivocado, pero creo que COVID19 es la primera de “muchas pandemias” por venir, generado por el ritmo de vida diabólico al que nos arrastró el capitalismo.

¿Es necesario entonces seguir exponiendo de aquí en adelante a nuestros padres y abuelos? Es importante pensar desde ya cómo podemos arreglárnosla para asumir el costo económico que significa menos personas trabajando.

El rol de la automatización

El género de la ciencia ficción tiende a mostrarnos futuros distópicos en el que robots e inteligencias artificiales se toman el poder, nos matan o entramos en guerra. 

La realidad, es que desde una perspectiva humanista, lo único y más valioso que tenemos las personas es nuestro tiempo, por ende lo que nos hace ser lo que somos, es lo que hacemos con dicho tiempo. El rol que tiene la tecnología en ese contexto, es el de ser un facilitador para que hagamos lo que tenemos que hacer, de la forma más rápidacómoda y prolija posible, para así disfrutar nuestra puta vida.

Puede que el día de mañana un robot reemplace al staff de aseo en la oficina, pero pasarán siglos antes de que un robot pueda reemplazar la manera meticulosa y cuidada con la que puedes limpiar un lugar si te lo tomas en en serio. Nana VIP le llamarían los ordinarios de LUN.

En un mundo donde las trivialidades son resueltas por tecnología, el rol del trabajo humano se vuelve mucho más importante, o dicho de otro modo: el futuro pertenece a las personas capaces de convertir su oficio en una obra de arte, para así aportar a otros.

El modo chileno

Me gustaría escribir otro artículo para que hablemos y discutamos de política largo y tendido, pero en este instante es importante recalcar una última cosa.

Muy probablemente gane el SI, muy probablemente tengamos una nueva constitución, y muy probablemente logremos marcar el hito que nuestra historia necesita. Lamentablemente, no logro ver de qué manera eso ayudará a que dejemos de ser como país un fundo repartido entre “7 familias”, hundido por el debate izquierda-derecha, si no logramos los cambios más importantes, que son los que parten en casa.

Para el nivel de instituciones, organizaciones, y empresas disfuncionales que tenemos allí afuera, mejor que perder tiempo tratando de salvarlas, es crear otras nuevas, que gracias a una renovada mentalidad, arquitectura y forma de hacer las cosas, logren devorarse “ahí en el mercado”, a la tropa de ancianos que tenemos acaparando todo.

Si el campo de juego nos tiene en desventaja, entonces probablemente que crear nuestro propio juego, pero para eso hay que crear los players.

La razón por la que publicamos esto, es porque no se trata de “una volada”. Capitalismo Humanista es como ya le llaman algunos. ¿Alguien se anota?

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